miércoles, diciembre 21, 2005
La Legion del Regreso (Agustin Tamargo)
LA LEGIÓN DEL REGRESO
(Agustin Tamargo)
Salen de una isla pequeña y se han diseminado por toda la tierra grande.
Uno, es profesor en una universidad de Australia; otro, abrió en Alaska un
restaurante. Nada los arredra, ni el frío ni el calor. Los seduce el trópico
de la Florida pero soportan igualmente a pie firme los hielos de Boston y
Nueva York. No mendigan: trabajan. Los que allá eran pobres, aquí son ricos.
Los que allá eran medio pelo, aquí son pelo y medio. Ningún obstáculo sujeta
su laboriosidad beligerante si la oferta es digna. Uno es rector de la
Universidad; otro, maquilla muertos. Cambian, pero en la superficie. En
Miami, siguen jugando bolita, peleando gallos escondidos y enviando los
hijos a la escuela privada. En Madrid, están contra José Luis Rodríguez
Zapatero y en Caracas, contra Hugo Chávez. Siempre en la oposición. Se les
critica y se les envidia pero en el fondo se les admira. Gallegos por el
trabajo y judíos por la voluntad de sobrevivir constituyen una legión
empecinada que no se deje ignorar.
Traen la música calurosa, el ruido, los frijoles negros y la palomilla con
moros y maduros. Pero traen sobre todo la simpatía, la cordialidad y la
laboriosidad.
¿Quiénes son? Son los cubanos del destierro, la única población mundial
trasplantada que (salvo los hebreos) en un tercio de siglo no ha perdido su
identidad. Los que admiraban a Cuba desde lejos como ejemplo supremo de
pujanza latinoamericana, los que veian a Cuba como un milagro étnico y
cultural donde todo parecía un relajo pero todo funcionaba bien, ya no
tienen que ir a Cuba para conocerla. Aquí la tienen. Esta es Cuba. Estos son
los cubanos. Exagerados, fanfarrones, ruidosos, sí. Pero también vitales,
intensos y profundamente creadores.
Qué no han hecho en estos 46 años los cubanos del destierro para sobrevivir
con dignidad? ¿Qué actividad manual o intelectual no han ensayado, en éste o
en aquel país, por complicada que pareciera, para no quedarse detrás, para
no dejarse discriminar?. En algunas de esas actividades han llegado tan
lejos que superan a emigraciones que los precedieron por cerca de medio
siglo. No hay hospital en Estados Unidos donde no haya hoy un médico cubano.
No hay periódico donde no haya un periodista cubano, ni banco donde no haya
un banquero cubano, ni publicitaria donde no haya un publicitario cubano, ni
escuela donde no haya un maestro cubano, ni universidad donde no haya un
profesor cubano, ni comercio donde no haya un manager cubano. En las Grandes
Ligas del béisbol el nombre de más color y brillo es el de un cubano. En
Madrid, hasta hace poco, el primer poeta latinoamericano era un negro
cubano. En la Coca Cola, el presidente fue un cubano. Hasta en el Congreso
de Washington se sientan tres representantes y dos senadores. En las tierras
prestadas el extranjero parece llevar siempre en la frente la marca del
sitio de donde viene. Los cubanos llevan a Cuba. Pero la enaltecen y la
honran, porque además de en la frente la llevan en el corazón.
Pero hay algo en el desterrado cubano, a mi juicio, superior aún a esa
actividad profesional triunfante. Y es su odio al despotismo del que huye,
su amor a la tierra que dejó. Eso lo separa y lo define. Eso da a sus
triunfos en medio del desarraigo, una grandeza que de otro modo no tendría.
¿Por qué, preguntan algunos, no se acaban de quedar tranquilos los exiliados
cubanos? ¿Por qué no aceptan de una vez que perdieron la batalla, que Castro
les ganó, y que con los medios de que disponen nunca podrán vencer a la
tiranía? ¿Por qué no acaban de afincarse definitivamente en estas tierras
hospitalarias que los han acogido y donde viven en lo material muchas veces
mejor que como vivían allá?.
Los que preguntan no conocen a los cubanos. El cubano sabe esto: aún
teniéndolo todo, si le falta Cuba, no tiene nada. Sabe más todavía. Sabe que
esa prosperidad de que disfruta, lejos de su isla hambreada y aterrada, es
en cierto modo una forma de traición. Por eso, si se mira bien, se verá que
a veces parece que el cubano ríe, pero en realidad está llorando. Le nace el
hijo, le crece, se le gradúa en la Universidad, pero el cubano suspira: ¡Ah,
si estuviera en Cuba! Compra una casa, su auto, o su lancha, y sigue
suspirando: ¡Ah, si los tuviera en Cuba! De una manera misteriosa, que no
puede definir, hay un vínculo con aquello que tira de él hacia allá. Ahora
que la perdió sabe que no puede vivir sin Cuba, y la sueña de noche, y le
agiganta los valores, y la embellece y la idealiza, y se culpa de no haberla
entendido mejor, y la recrea en sus cantos y bailes, y la revive en sus
historias, en sus costumbres y en sus comidas. ¿Por qué compran hoy los
cubanos más libros cubanos que nunca?¿Por qué tienen sus casas, sus negocios
y sus oficinas, llenas de palmas, de banderas, de escudos y de retratos de
Martí? ¿Por qué escarban en la Historia?¿Por qué redescubren a Guiteras
y adquieren viejas colecciones de Bohemia? ¿Por qué se reúnen en los
municipios borrando antiguos antagonismos de partido o clase? Porque el
cubano sabe que lo único auténticamente suyo es Cuba y que a ella tiene
fatalmente que regresar.
Ahora la tiranía castrista anda en sus estertores finales, se ve claramente
que el cubano se ha estado preparando siempre, aunque no lo supiera, solo
para esto: para el momento del regreso. No hablan de otra cosa. No les
importa que les digan que todo lo que dejara la tiranía es hambre y ruina.
No les preocupa que le devuelvan la residencia o el negocio, si lo tenían.
No admiten que el rescoldo de odio que deja el comunismo acaso los quemara.
Lo único que desean es volver. La casa donde nació está derruida, al pueblo
se lo han puesto desconocido, la madre ha muerto. Pero no importa. El
exiliado quiere de todos modos a esa casa, a ese pueblo y a esa tumba. La
Patria empieza ahí. En el exilio tropezó, erró, y se equivocó, pero está
salvado también porque en el fondo de su ser nunca traicionó a Cuba. Barco,
avión o balsa, no lo sé. Pero el abrazo está próximo.
A los que les molesta a veces el llamado predominio cubano en Miami yo les
digo: Paciencia, ya falta poco. Aquí va a haber muy pronto para ustedes
miles de puestos vacantes y de casas vacías. ¡Y qué les aproveche!
miércoles, diciembre 14, 2005
Frente a los repugnantes abusos contra familiares de presos políticos
DECLARACIÓN DEL MOVIMIENTO CRISTIANO LIBERACIÓN.
FRENTE A LOS REPUGNANTES ABUSOS ORDENADOS DESDE LA HABANA CONTRA MUJERES FAMILIARES DE PRESOS POLÍTICOS EN SANTIAGO DE CUBA
El día 6 de Diciembre los Comités de Defensa de la Revolución en Palmarito del Cauto, provincia de Santiago de Cuba, convocaron a un acto de repudio contra la casa de Amelia García, de 62 años, madre de los prisioneros políticos José Daniel y Luis Enrique Ferrer García. Este acto de repudio también iba dirigido contra su hija
Como la mayoría de los vecinos se negó a participar en este acto de repudio, la presidenta del CDR Nora Vaillant y otros dirigentes de mayor nivel, entre éstos un tal Sablón, de la Dirección del Municipio Mella, convocaron a una reunión el día 7 de diciembre. En ésta, amenazaron a los vecinos con acusarlos de contrarrevolucionarios y atacar a quienes no participaran en la agresión contra estas mujeres.
Según dijo uno de estos dirigentes, había una orden dada desde La Habana de destruir y aplastar a estas mujeres a las que debía negárseles todo tipo de trato y atención. En esta misma reunión obligaron a todos a dar un paso al frente, y así lo hicieron uno a uno, en un ambiente de verdadero terror contra los propios vecinos, que entonces realizaron un acto de repudio contra la casa de Amelia.
El día 8, cerca de la media noche, tiraban un bloque de concreto con gran violencia contra la puerta de la casa, causando un gran estruendo y aterrorizando a la niña, que junto a las otras mujeres dormía en la vivienda.
El día 10 de Diciembre correspondía visita a
Estando la turba aun reunida, se acercó a ésta la señora Belka Cantillo Ramírez, esposa del prisionero José Daniel Ferrer y madre de tres niños de 8, 3 y 1 y medio años de edad. Belka se acercó, porque sin su consentimiento habían llevado a su padre de 77 años, que padece de arterioesclerosis, a participar en el acto de repudio. Belka le dice a su padre que esas acciones eran contra su yerno José Daniel, el padre de sus nietos. El anciano reaccionó golpeando a su hija e inmediatamente varias mujeres del grupo comienzan a golpear a Belka en el rostro, a arañarla y a empujarla, hasta que un hombre del poblado logra desprender a Belka del asedio de la turba y la aleja del lugar.
Cuando Amelia,
Nosotros exhortamos a la prensa internacional acreditada en Cuba a que contacte a las víctimas de estos hechos y a que acudan a Palmarito del Cauto para tener una información de primera mano sobre esta gravísima situación y puedan ofrecerla al mundo.
Cuando denunciamos el acto de repudio realizado el 27 de noviembre contra
Los hechos están demostrando que la escalada de terror y violencia no tiene límites sino que va creciendo. Parece que las autoridades cubanas no solo permiten sino que autorizan y ordenan semejantes hechos, a los que caben muchas calificaciones, pero al menos estaremos de acuerdo en que son gravísimos. Si peligrosa es la escalada del régimen, peligroso es el silencio de muchos o las tímidas reacciones de otros. Situaciones más graves que éstas solo pueden ser el derramamiento de sangre y la muerte de muchos cubanos por parte de las fuerzas represivas. De nada servirá que se levanten las voces cuando esto llegue a ocurrir.
Es asombroso que en el propio exilio cubano, el eco de nuestras voces haya sido casi apagado después de muchas denuncias nuestras. Este silenciamiento de círculos poderosos del exilio contra nuestro Movimiento y nuestro trabajo, especialmente contra el Proyecto Varela, va cerrándose más mientras crece la represión contra nosotros dentro de Cuba. Deben recordar que desde aquí, nosotros, estamos defendiendo los derechos de todos los cubanos dignamente y que la solidaridad, si es sectaria, no es solidaria.
Llamamos a todos los gobiernos y organizaciones no gubernamentales y a las personas sensibles en el mundo a que levanten su voz contra la escalada de represión y violencia que sufre el pueblo cubano.
Llamamos a todas las instituciones, al Parlamento Latinoamericano, a los miembros de la comunidad iberoamericana y a la Oficina Iberoamericana, al Parlamento Europeo y a la Comisión de la Unión Europea y a la Organización de las Naciones Unidas, a que atiendan esta situación en Cuba y llamen a las autoridades cubanas a respetar la dignidad y los derechos de sus ciudadanos.
Llamamos a todos los pastores y miembros de las iglesias protestantes y evangélicas, a los masones y miembros de otras fraternidades, a los obispos, sacerdotes, personas consagradas y miembros de la Iglesia Católica, dentro de Cuba, a que no permanezcan en silencio y levanten su voz en defensa de la paz y los derechos del pueblo cubano. Mejor ahora que antes de mayores males.
Todas las personas que participan del poder en Cuba son responsables de estos actos contra el pueblo y de sus consecuencias. El espíritu de reconciliación que sostenemos no debe ser interpretado como una carta de impunidad para el crimen sin límites. A éstos, tengan el cargo y la posición que tengan, también les llamamos, como cubanos que son, a que no se dejen arrastrar en la perversión.
Estas acciones y esta represión no son solamente contra el Movimiento Cristiano Liberación y los gestores del Proyecto Varela, sino son contra todos los cubanos. Se engañan aquellos cubanos que crean que sometiéndose, manteniéndose al margen o acatando las órdenes del poder, van a evitarse más sufrimientos que los que ya han pasado y están pasando. Por eso llamamos a todos los ciudadanos cubanos a la solidaridad, a no someterse por el miedo, a decir la verdad, a reclamar sus derechos pacíficamente. Así lograremos transformar este ambiente y este orden de represión, miedo e injusticia en un ambiente de derecho, libertad y fraternidad.
La Habana, 12 de Diciembre de 2005
Consejo Coordinador del Movimiento Cristiano Liberación
Oswaldo José Payá Sardiñas Ernesto Martini Fonseca Juan Felipe Medina Díaz
Minervo Lázaro Chil Siret Flavio Labrador Freige
CAMPAÑA CUBANA POR LA LIBERTAD DE LOS PRISIONEROS POLÍTICOS
"Acuérdate de los presos como si tú también lo estuvieras".
Hebreos 13-3
viernes, noviembre 25, 2005
Las izquierdas y el 'bloqueo' a Cuba
Las izquierdas y el 'bloqueo' a Cuba
M anagua -- La izquierda mundial está celebrando el reciente voto de 182 países en las Naciones Unidas condenando el llamado ''bloqueo'' norteamericano a Cuba. En realidad, podrían encontrarse argumentos para cuestionar la negativa de Estados Unidos a vender, comprar o invertir en dicho país. Pero si la izquierda fuera consecuente con sus creencias, lejos de oponerse al embargo estadounidense debería aplaudirlo.
martes, noviembre 22, 2005
Que es la libertad
La libertad es ser quien soy
y no lo que los demàs
esperan que yo sea.
Incluye mi libertad de decidir
dònde quiero estar en cada momento.
Libertad es pensar lo que pienso
y no necesariamente lo que deberìa sentir,
o lo que otros hubieran sentido,
o lo que esperan que yo sienta.
Libertad es correr los riesgos
que yo decida correr,
siempre y cuando estè dispuesto
a afrontar por mì mismo
los costos de dicho riesgo.
Libertad es salir al mundo a buscar
lo que creo que necesito,
en lugar de vivir esperando
que otro me dè el permiso para conseguirlo.
Poco para agregar, que no estè dicho...
Tenemos el don y el derecho a la libertad...
Libertad de pensar, de sentir,
de expresarnos...
libertad de elegir.
De elegir lo que pensarè,
lo que sentirè.
Sì , podemos elegir lo que sentimos tambièn.
A veces no podemos elegir lo que nos pasa, pero podemos
elegir què hacemos con eso.
La sensaciòn de libertad,
como cualquier otra, es intransferible
pero te invito a que respires hondo...
todo el aire està para ti...
mira el cielo... enorme, imponente...
es todo tuyo...
Eres libre !!!
Aùn si estàs en la oficina,
entre cuatro paredes...
o haciendo algo que no te gusta,
ya estàs ELIGIENDO,
estàs haciendo uso de tu libertad.
Piènsalo.
Se siente distinto cuando tomamos conciencia
de que todo lo que nos pasa
es el fruto de nuestras elecciones.
~ ~ ~
Andrés®
lunes, noviembre 14, 2005
Por los caminos del totalitarismo (III)
Raúl Soroa
verdad, sino para decirla
José Martí.
viernes, noviembre 11, 2005
Algo de historia para gente joven y no joven
Raúl Soroa
LA HABANA, Cuba – Noviembre (www.cubanet.org) - 1848 es un año crucial en la historia mundial. La revolución nacida en Francia, que se extiende a Europa, puede ser vista como una continuación de la de 1789, pero la sobrepasa y tiene una extensión diferente a la de 1830. Sobre la pasión igualitaria se injerta la pasión social. En este año trascendental, en febrero, sale a la luz el Manifiesto Comunista de Marx y Engels.
“Si triunfase un movimiento social revolucionario, dirigido por hombres inspirados por la fe en las fórmulas, y estos hombres decidieran imponer su credo, se recurriría inevitablemente a la coacción”, nos advierte Tocqueville ese mismo año. La libertad política, la libertad individual, la Declaración de los Derechos del Hombre, la propiedad privada, la libre concurrencia, son puestas en la picota.
Saint-Simon, Fourier, Owen, Louis Blanc, Proudhon marcan desde antes de 1848 la protesta socialista. Los saintsimonianos someten a juicio la propiedad privada. Para ellos el gobierno es una cosa secundaria, pura fachada. Fourier cree en el falansterio –gran hotel cooperativo. Critican la industria, dicen que la libertad política y la soberanía del pueblo son falsedades. Owen expone que los dos pilares del capitalismo –provecho y libre concurrencia- son contrarios al orden natural, y cree que deben ser reemplazados por un sistema de producción común. Son socialistas utópicos, nadie les hace mucho caso. Imaginan que la historia se prestará, sin violencia, a la puesta en práctica de su sociedad soñada. Pero su crítica ha abierto brechas significativas, ha sembrado la peligrosa semilla.
Louis Blanc somete a juicio la libre concurrencia y la libertad política. Propone el taller social, pero introduce un elemento nuevo: apela al Estado para financiar el taller y para reglamentarlo. Proudhon llega en 1840 con su tesis de que la propiedad es el robo. Proudhon ataca con saña a los comunistas, pero sus ideas dan golpes decisivos al capitalismo.
Las sociedades republicanas Amigos del Pueblo, Derechos del Hombre, Familias, Estaciones, La Liga de los Justos, sociedades secretas que eran nidos de comunistas, tenían por lema: “Todos los hombres son hermanos”.
Perseguidos por la policía, separados por serias divergencias doctrinales, necesitaban corregir graves errores tácticos. Es entonces que aparecen en escena dos jóvenes alemanes: Carlos Marx y Federico Engels. Hegelianos de izquierda, reunidos en Bruselas en 1845-1847, dieron cima a la doctrina del materialismo dialéctico que, aplicado al estudio de las sociedades, termina en materialismo histórico, lo que les permitirá ocupar una posición determinante sobre los grupos comunistas de La Liga de los Justos.
En 1846 escribe Proudhon, refiriéndose a la nueva doctrina de Marx y Engels: “Busquemos juntos, si queréis, las leyes de la sociedad. Pero, por Dios, después de haber demolido todos los dogmatismos no pensemos a nuestra vez imponer doctrinas al pueblo ... no nos hagamos apóstoles de una nueva intolerancia”.
Marx se da a la tarea de eliminar, metódica y brutalmente, todas las herejías, y de formar los nuevos grupos comunistas de acuerdo a sus ideas. En 1847 se crea la Liga de los Comunistas, la Revista Comunista, y aparece el nuevo lema “Proletarios de todos los países, uníos”.
Si alguien tiene duda sobre lo que se avecinaba, lea este fragmento del editorial del primer y único número de la revista: “No somos comunistas que queremos realizarlo todo por el amor, no predicamos la paz perpetua”.
Y dice el manifiesto de ese 1848: “Un espectro obsesiona a Europa: el espectro del comunismo”. Y ese espectro habrá de fortalecer poco a poco su ectoplasma hasta materializarse en Lenin y su terrible sistema.
El mismo año 1895, en que muere Engels, es encarcelado por primera vez un joven militante marxista: Vladimir Ilich Lenin.
En 1916 Lenin escribe: “He ahí mi destino: una campaña de lucha tras otra, contra las necedades y torpezas políticas, contra el oportunismo”. Al igual que sus amados predecesores, se considera a sí mismo una especie de iluminado, un cruzado en la lucha contra las desviaciones doctrinales. Le cabe el mérito de ser el primero en tomar el poder.
Infatigable guardagujas, dirigía obstinadamente y sin miramientos. Crea un partido marxista, vanguardia de la clase obrera, con un programa preciso y una táctica eficaz. Elimina implacablemente toda desviación. Era un hombre de una intransigencia doctrinal total. Lleva adelante su revolución sin reparar en pérdidas.
Considerado por sus seguidores más a la izquierda que la izquierda, sueña un Estado obrero de recuento y control: “Recuento y control: he ahí lo esencial para la organización, para el funcionamiento ideal de la sociedad comunista ... Toda la sociedad no será más que una gran oficina y un gran taller con igualdad de trabajo e igualdad de salario”.
Un gran taller. “Toda la economía nacional organizada como el correo: los técnicos, los vigilantes, los contables, todos los funcionarios recibiendo un sueldo que no sobrepase el salario de un obrero, bajo el control y la dirección del proletariado armado. Tal es nuestro fin inmediato. He ahí el Estado, he ahí la base económica que necesitamos”, dice la nueva Biblia del comunismo leninista, su libro El Estado y la Revolución.
¿Y eso es lo que prometían?¿Ese era el famoso paraíso de la clase obrera? Millones de hombres en el mundo les siguieron en este camino de muerte y miseria, soldados de la muerte y la desesperanza. El famoso Estado fue la quintaesencia de la barbarie. ¿Engañados? ¿Cómplices? ¿O es cierto que la masa ama la obediencia al jefe?
Lo cierto es que esa pesadilla, que se desató en 1848, durante más de 150 años ha intentado dominar al mundo. Stalin perfeccionó el Estado totalitario, afinó el poder ideado por Lenin, la burocracia organizada y armada que controla a las masas laboriosas y entusiastas. Un nuevo Dios ha surgido, terrible, omnímodo, castigador implacable. Un gran taller bajo el control y la dirección de la burocracia armada a la que hay que rendirle homenaje, a la que hay que someterse.
La omnipotencia del instrumento creado por Lenin, EL PARTIDO, redujo al pueblo a una decoración fantasmagórica. Víctor Serge, en Destino de una Revolución, dice: “En todas las ciudades de la URSS el edificio más imponente es siempre el de la policía política o GPU ... es la obra de los burócratas triunfantes”.
André Gibe escribe que en la URSS se idolatra al jefe. Yvon, comunista francés desengañado, declara: “De lejos aquello puede parecer grandioso, de cerca es doloroso hasta más no poder”.
Sin embargo, en Alemania, cuna del socialismo marxista, surge su antítesis, su hermano gemelo enemigo, tesis y antítesis, el nacionalsocialismo, otra de las caras del totalitarismo. En 1889 en Braunau nace el elegido para proclamar la voluntad racista del creador, Adolfo Hitler. El líder proclama: “El éxito en política sólo pertenece a quien es brutal e intolerante. La masa, semejante a una mujer, tiene horror a los débiles, a los tibios, se somete al hombre fuerte, entero fanático, que infunde miedo, que aterroriza”.
Su homólogo comunista Stalin anuncia: “La masa no respeta a los débiles, se somete al hombre decidido, dispuesto a conducirla por el camino de la victoria. Los débiles, los tibios, no tiene cabida en la construcción de la nueva sociedad”.
¿Casualidad? ¿Coincidencia? El mundo vivirá años de terror, el nazismo caerá vencido por las fuerzas conjuntas de su hermano gemelo y las potencias democráticas. Combatir al nazismo le dio al comunismo un barniz de sistema justo, que ha sido hábilmente aprovechado.
El comunismo demostró su capacidad de maniobra, su gran poder de mimesis. Los kontslager soviéticos sobrevivieron durante decenios a los campos de exterminio nazis. Mientras el mundo no dejaba de recordar con horror el holocausto judío, millones de soviéticos morían de un disparo en la nuca, de hambre y de frío en los campos. Y no sólo en la URSS, en el resto del campo socialista la maquinaria estalinista se regodeaba en la miseria humana. En China, el Gran Timonel era dueño de vida y muerte. En Corea, Mongolia, Vietnam, la vida de un hombre no valía nada. En Cuba triunfaba, con el aplauso del mundo, un nuevo líder totalitario, y los viejos métodos de muerte llegaban al Caribe. UMAP, fusilamientos, censura, multitudes aclamando al salvador, la burocracia armada en el poder apoyada por la masa hechizada por el poder. Kampuchea se convertía en un baño inaudito de sangre y sufrimiento.
La última ola democrática trajo un respiro. El totalitarismo se replegó a sus últimas guaridas. Pero está ahí, ya se oculte bajo el anonimato de la democracia electiva –chavismo-, ya se proclame dictador a rostro descubierto –castrismo- está en todas partes indefinidamente protector, mimético, atractivo, infinitamente autoritario.
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"Sólo la opresión debe temer al pleno ejercicio de las libertades"
José Martí
Andrés®
domingo, noviembre 06, 2005
Historia. Por los caminos del totalitarismo
Raúl Soroa
LA HABANA, Cuba - Noviembre (www.cubanet.org) - A finales de 1845, Tocqueville llamó la atención de los políticos sobre el asalto intelectual que sufría el derecho de propiedad. Poco después, ante la Cámara, el 29 de enero de 1848, advertía a los diputados escépticos: "Mirad lo que pasa en el seno de esas clases obreras. ¿No veis que sus pasiones políticas se han convertido en sociales? ¿No veis que poco a poco se extienden en su seno opiniones, ideas, que no van a derrocar sólo tales leyes, tal ministerio, tal gobierno inclusive, sino la sociedad, a hacerla vacilar sobre las bases en que reposa hoy? ¿No escucháis lo que se dice todos los días en su seno? ¿No oís que allí se repite sin cesar que todo lo que se encuentra por encima de ellas es incapaz e indigno de gobernarlas, que la división de los bienes hecha hasta hoy en el mundo es injusta, que la propiedad reposa sobre unas bases que no son equitativas?"
Tocqueville intentaba llamar la atención sobre esas doctrinas que atacaban a la sociedad misma hasta en sus fundamentos. Todo ese peligro provenía de un fantasma, de un espectro que recorría ya el mundo, el comunismo.
Nuestro José Martí, unos años después, advertía a su vez sobre la soberbia y la rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por simular ser defensores de los desamparados.
Los mitos del totalitarismo se adherían a la nueva era. El siglo XX llegaba con el advenimiento de dos nuevas mitologías, forjadas desde el siglo XIX: Determinismo de la raza, determinismo inhumano de la clase. Dos caras de la misma moneda.
Tocqueville había vislumbrado con horror este mundo centralizado que tan bien describiría más tarde George Orwell en su novela 1984, y que tanto dolor y miseria trajeron y traen al mundo, en sus dos variantes familiares o en algunos de sus derivados, mutaciones o mimetismos. Marxismo, leninismo, estalinismo, nazismo, fascismo, maoísmo, polpotismo o su vertiente más refinada y tropical, que tantas desgracias ha traído a nuestro país: el castrismo.
Entre el nazismo y el estalinismo existen semejanzas indudables. Para ellos el Estado tiene una misión, es una entidad ética que se dirige hacia un absoluto. Es antiliberal, antiparlamentario, antipartidos, fundado en la mística del jefe, del conductor, llámese Führer, Inclito Camarada, Gran Timonel o Comandante en Jefe. Su motor es un partido único, intermediario entre las masas y el jefe.
El Estado es genocida, uno en nombre de la clase, otro en nombre de la raza, ya sea que extermine a kulaks, enemigos del pueblo, ucranianos o judíos. En ambos los parecidos exteriores también abundan: desfiles, banderas, actos públicos, propaganda, lenguaje, parafernalia partidista.
El nazismo se diferencia del estalinismo en que el Estado nazi es radicalmente antimarxista y antiigualitario.
Sin embargo, comparar fascismo y nazismo es un contrasentido. Hay una distancia entre el Estado nazi y el fascista. Este último es el Estado-nación clásico, donde se potencia el cesarismo. Es una estadolatría. Para Hitler, el Estado no es un fin en sí, sino un simple instrumento. El Estado, tanto para Hitler como para Marx, Lenin o Stalin, no es más que un aparato, un medio de coacción, un simple continente que no está dotado en sí de un prestigio especial. Lo importante es su contenido, el principio de raza o de clase.
Los regímenes totalitarios se definen por la existencia de un partido único dirigido por un solo hombre, una policía secreta poderosa y omnipresente, una ideología muy desarrollada que sostiene un ideal de sociedad que el movimiento totalitario se compromete a realizar, y la penetración y control por parte del gobierno de las comunicaciones de masas, de todas las organizaciones sociales y de masas y de la economía.
Berdaiaieff definía a la sociedad totalitaria como una sociedad "una", idéntica en todas sus partes, homogénea. Sus palabras claves son: Construir el orden social, organizar.
El autómata es la expresión gráfica de la desindividualización que persigue la voluntad totalitaria. Una sociedad de siervos, que por paradójico que resulte, es voluntaria. Los siervos aman la servidumbre, no la perciben como tal. Una de las bases del totalitarismo descansa en el deseo de la masa de subordinarse, de pertenecer. No existe, no hay dictadura totalitaria sin que el individuo se subordine a la unidad que encarna el Partido. Surge y se sostiene en el asentimiento de la mayoría.
Hitler y Stalin aprovecharon los medios que la técnica ponía en sus manos. Supieron poner en los oídos de quienes les escuchaban las palabras que deseaban oír. Ambos descubrieron que en los sentimientos estaba la clave del éxito, que podían convocar las fuerzas subterráneas que movilizan a los hombres.
Hitler amaba las concentraciones acompañadas de marchas. Decía que ambas adormecen la conciencia y facilitan la fusión en la masa. Decía dejarse llevar por la muchedumbre hasta que la emoción de su auditorio le sugería las palabras que querían escuchar.
Las alertas no faltaron, pero nadie quería escuchar. ¿Acaso no se sabía qué pasaba? Se perseguía a los judíos en Alemania, se les concentraba en campos de exterminio y en zonas especiales. Ya mucho antes Lenin hablaba de su Estado organizado como un taller controlado por obreros armados que no permitirían ninguna desobediencia, porque no eran intelectuales sentimentales. Lenin en 1918 ordenaba: "Los elementos inseguros deben ser confinados en campos en las afueras de las ciudades". En 1921 hablaba de rehabilitar a los enemigos del pueblo en campos especiales, mediante el trabajo forzado. Cientos de miles de intelectuales, burgueses, ex militares zaristas, mencheviques, anarquistas, socialistas de izquierda, sindicalistas, fueron a parar a esos campos. Lenin creó una policía política omnipotente, que podía eliminar sin juicio previo a los enemigos del pueblo. La vida de un hombre estaba en manos de un teniente chekistas, analfabeto y fanático.
El genocidio de los campesinos ucranianos en 1933 culminaba una política de odio contra los kulaks que comenzara en 1929. De 1929 a 1953, 18 millones de personas fueron a parar a los campos y colonias soviéticas, donde perecieron millones de ellas.
¿Acaso el mundo ignoraba todo esto? De los estragos comunistas se sabía por los escritores Ante Coliga: En el país de la gran mentira (1938); Víctor Serge: Dieciséis fusilamientos de Moscú (1936); André Gide: Regreso de la URSS (1936); Victor Kravchenco: Y he elegido la libertad (1947). Kravchenco estuvo a punto de ser linchado en París porque la izquierda consideró que era un difamador.
Stalin asesinó a más militantes del politburó del Partido Comunista Alemán de antes de 1933 que Hitler. De los 68 dirigentes comunistas alemanes que huyeron a la URSS, 41 murieron asesinados o de extenuación en los campos.
Uno de los hechos más representativos del estado mental en que se vivía en la antigua URSS es el informe al Comité Central realizado por un comandante de la KGB que laboraba en uno de los terribles Psijuska (hospital psiquiátrico especial), en el que se queja de que tiene en sus manos a un grupo de ciudadanos con una forma peculiar de enfermedad mental: "tratan de fundar nuevos Partidos".
Al general disidente Piort Grigorenko se le diagnosticó una condición psicológica caracterizada por ideas reformistas, de reorganización del aparato estatal. La disidencia era calificada de esquizofrenia latente o sigilosa.
La mentira es esencial para el totalitarismo. Su propaganda se basa en la distorsión sistemática y permanente de la realidad. Construye los hechos en función no de los acontecimientos, sino de las líneas que establece el Partido.
La manipulación de la información no tiene límites, la falsificación de lo real alcanza a los periódicos, libros, folletos, es decir toda clase de documento o literatura o medio que pueda tener un significado político o ideológico.
El totalitarismo pretende controlar los movimientos de sus súbditos, pero sobre todo sus pensamientos y sus emociones. Cuando el individuo no sabe ya qué es, está listo.
De lo que se trata todo esto es, además, que sea todo absolutamente voluntario, no es que te sometas, es que te sometas a voluntad y contento. De lo que se trata es de que aplaudas, delates, marches al son de la voluntad del líder, del Partido. Cualquier pensamiento contrario es un signo evidente de locura, de enfermedad mental.
Es imposible ver la realidad sino a través de los ojos del Partido. La verdad es sólo una, la verdad proclamada desde arriba. Es lícito alterar la verdad, reescribir la historia, distorsionar las noticias. La propaganda sustituye a la información. Todo se vale.
El totalitarismo asfixia al individuo, elimina como sujeto, no sólo físicamente. Lo más terrible es la eliminación simbólica, la entrega del individuo a una promesa de eterna felicidad en la enajenación de un "otro" que le anula. Quien no se deja seducir tiene ante él la muerte, el silencio, el campo de concentración.
Un extraño embrujo se apodera de manera sigilosa de los hombres y los convierte en fieras, en bestias sin conciencia.
André Gide escribe en 1936: "Lo que hoy exige la política estalinista es la aceptación, el conformismo, la aprobación de todo lo que se hace en la URSS, lo que se pretende obtener es que esta aprobación no sea resignada, sino sincera y entusiasta. Lo más asombroso es que esto se logra. Por otra parte, la menor protesta, la menor crítica es susceptible de los peores castigos, y se le sofoca de inmediato. Dudo que en cualquier otro país, así fuera la Alemania de Hitler, sea menos libre el espíritu, menos sometido, menos aterrorizado, más avasallado".
El totalitarismo nos legó en el siglo XX el GULAG, el Holocausto, la Revolución Cultural, la Revolución Camboyana, las UMAP castristas.
Entonces el mundo no vio los signos de su nacimiento. Hoy hace silencio cómplice ante sus herederos. La comunidad mundial coquetea con Castro e ignora el sufrimiento de todo un pueblo. La Cumbre de Salamanca es una vergüenza para las naciones iberoamericanas. Su silencio, y más que eso su decidido apoyo al totalitarismo castrista, es un paso peligroso que puede alentar dar un segundo aire al totalitarismo derrotado, pero no vencido, que levanta su estandarte de nuevo, rojo como la sangre. Podemos hacernos la misma pregunta: ¿Acaso el mundo ignora lo que pasa en Cuba?
Un oficial de la KGB le dijo en una ocasión a uno de sus prisioneros: "¿Sabes qué es lo más terrible? Que nadie les va a creer a ustedes, nadie les va a escuchar, nadie va a querer sentirse cómplice de lo que aquí pasó mientras bebían té junto a la chimenea o veían tranquilamente un partido de fútbol. Eso, si dejamos testigos".
La única vía, su única cura, es la rebelión del espíritu contra el materialismo histórico de Marx y contra toda la filosofía que implica.
Asi funciona y muchos lo ignoran, luego es tarde.
tu amigo de siempre
Andrés®
jueves, noviembre 03, 2005
lunes, octubre 31, 2005
Viaje Literario. Cuba, ciudad amargura.
Cuba, ciudad amargura
Llegamos a La Habana sin intención de pisar Varadero. Creíamos que ir equipados únicamente con una mochila de menos de 9 kilos nos iba a permitir conocer el otro lado de la Cuba turística. Sin prejuicios políticos, sin planes predeterminados, y con alojamiento en casa de una amiga española que trabaja en la capital como cooperante en un organismo de Naciones Unidas.
Pero Cuba es demasiado complicada para tratar de conocerla de paso, y el choque ha sido tan enorme que muchas cosas, desde nuestra percepción del turismo, hasta nuestros principios sociales y políticos, han quedado tambaleantes.
